El efecto placebo


Dr. Pedro M. Politi. Oncólogo clínico
e-mail: cancerteam@fibertel.com.ar



        El uso de placebos en Medicina viene de tiempos muy remotos, profundamente engranado en la línea de pensamiento que declara "lo primero, no dañar", y en la expectativa de generar un beneficio clínico para el paciente con la mínima intervención posible.

        Qué constituye en realidad un placebo es una pregunta difícil. Algunos autores eligen traducirlo al lenguaje llano como "una sustancia inerte", o "una píldora inerte", pero esa expresión - inerte - querría decir, literalmente, sin fuerza: pobre e inexacta representación de una forma de terapéutica a la que se atribuyen tantos efectos! La expresión placebo es de origen latino, y representa literalmente, complaceré. Sí, complaceré el deseo del paciente de recibir un medicamento, algo que aliente una esperanza, que lo haga ponerse en camino de una mejoría. En otras palabras, aplicando el pensamiento mecanístico, no surgiría ninguna explicación razonable por la cual el placebo estaría en condiciones de provocar el efecto terapéutico que - en ocasiones - verdaderamente sigue a su empleo.

        Qué se pone en marcha cuando un paciente recibe un placebo? Cómo funciona un placebo - cuando realmente funciona - ? El oído percibe, el cerebro registra, y … de algún modo, la señal u orden encuentra su camino hacia el territorio u órgano afectado, y modifica su funcionamiento? Quién sabe?

        Utilizar un placebo será una forma de engañar a los pacientes? Atención! Queremos decir entonces que cada vez que prescribimos un tratamiento cuyo mecanismo de acción no conocemos, estamos engañando? En ese caso, ¡ay de nosotros, los médicos!, porque no conocemos el mecanismo íntimo de acción de muchos medicamentos y tratamientos, y aún los mecanismos que hoy creemos conocer, podrían ser hallados erróneos mañana.

        En la prescripción de un placebo, se plantea un juego de expectativas: el médico espera , y el paciente, a su vez, espera.

        El médico espera lograr un beneficio clínico perceptible para su paciente, a expensas del mínimo riesgo posible. Se entiende que "no hacer nada" estaría fuera de la cuestión: el médico debe hacer algo, debe tener un gesto terapéutico. Aunque no comprenda plenamente cómo funciona - así es la vida: no comprendemos todo, ni siquiera una buena parte. El paciente espera mejorar. A veces, no le importa cómo; sólo desea mejorar (y también es cierto que, a veces, algunos pacientes no desean mejorar!).

        En realidad, si la opción terapéutica que llamamos placebo funciona, si alivia molestias y sufrimientos, pero sólo sucede que no comprendemos cómo… cuál es el problema? (aparte del orgullo herido: "hay tanto que no conocemos…").


Buenos Aires, marzo de 2002